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Mostrando entradas de 2010

Malak Mustafá, Siria

Me dijiste que estás cansado


me dijiste que estás cansado
y te contesté en silencio.
Respira con mis pulmones
y toma el corazón.
Te proteges con él
y el brazo duerme sobre él.
Las horas de la noche
y lo que queda del día
y deja al ojo
Mi ojo
pernoctar por ti.
No por olvido
ni por aburrimiento
y adéntrate en el cuerpo
y penetra en él.
En sus interiores
percibes su aroma.
Y te enamoras
Y con la mañana
Te despiertas al ritmo
de los besos.

Zein El Abedin Fouad de Egipto en Egipcio

"Café matinal"



Con el cafe matinal el aroma a guisantes llena la casa entera,
cada vez que respiro mi puerta se abre, mis amigos entran,
aun los muertos entran en grupo con cada sorbo.
La casa se llena de parla
aquí hay palabras que no han alcanzado una playa todavía
aqui hay silencios
aquí hay aquellos cuya risa brotó en sus ojos desde el café.
Aquí hay ciudades cuyas cafeterías visitamos
y de los sueños bebimos.
Aquí hay amigos cuyos nombres son confundidos
aqui hay un café amargo con cardamomo dorado
aqui hay café negro con leche aparte
aquí hay prisiones con puertas de barrotes
cerradas encima de un soñar con café.
Estar ebrio a la mañana
estar ebrio a la salida.
Estoy en mi lugar
con el café matinal
encuentro el universo entero en mi pocillo.

Luuk Gruwez Courtrai, Bélgica, El arte de amar

Nulidades con sus letras
aunque diestros con los labios
y brillantes, a veces,
en sus bares: los poetas.
Italianos que reservan la mentira más audaz
para la mujer más bella
y que lloran luego a sus madres muertas: los poetas.
Se mantienen eternamente jovenes
aún cuando ya los restos de sus almas
salen humeando de sus pipas.
El que huelan casi invariablemente a arenque
ahumado, a calzoncillos sucios,
y a leche que se ha puesto agria:
para eso, al fin y al cabo, son poetas.
Charlatanes, embusteros, engendros del señor.
Dios nos libre y nos redima de los poetas.
Derraman amor por un solo verso
en el que siempre ha de ser ahora.
-No les importa que toquen a sus mujeres,
pero nadie se atreva a tocarles una coma.

Carta desde la casa de verano -Oksana Zabuzhko de Ucrania

Querido:
la tierra está mohosa de nuevo.
Lluvia ácida: nuestros emparrados
de pepinos negros
sobresalen de la tierra como alambre rechinado
y no estoy segura de la huerta este año.
Necesita una buena limpieza
pero estoy temerosa de esos árboles.
Cuando paseo entre ellos parece
como si fuera a pisar algún animal muerto
pudriéndose en la alta hierba,
algo con gusanos que se arrastra,
algo sonriendo con insania bajo el sol ardiente.
Y los sonidos me ponen nerviosa:
anteayer, en la espesura maullando,
el monótono chirrido de un árbol,
el escándalo interrumpido de los gansos
todos constantemente estirándose
por la misma nota.
¿Recuerdas el olmo seco,
el que un rayo convirtió en un gigantesco hueso
carbonizado el último verano?
A veces pienso que se enseñorea
sobre el jardín completo
infectándolo todo con rabiosa demencia.
¿Los árboles locos cómo actúan?
Tal vez corren con furioso arrebato
como tranvías descarrilados.
En fin, guardo un hacha junto a la cama,
nunca se sabe.
Al menos las …

La caña -Shin Kyong-Rim Ch'ongju- Corea

No se sabe desde cuándo
la caña solloza por dentro
silenciosamente.
Tal vez fue una noche.
La caña descubrió que su cuerpo
se agitaba.
No era el viento
ni la luz de la luna.
A la caña desconocida
era su llanto silencioso
el que la agitaba.
La caña no sabía
que vivir es sollozar por dentro,
así: silenciosamente.

Amuleto -Ali Al-Shalah, Irak

Hace dos años,
cuando opté por el oficio de emigrante,
dejé en una libreta verde mi retrato.
Así no perdí la cara.
Fui el único que deseaba
ser repulsado en la frontera.
Mi personalidad es como fue
y la extranjeria no cambió mis predilecciones.
Fui adicto a la hora de Bagdad.
Me la llevé en mi reloj y en mis datos.
Surtí todas las horas según la hora iraquí.
Un sueño natal
donde las datileras nunca duermen,
los ojos se caen de cansancio.
Un suelo natal cuya pasión
solo nosotros conocemos,
cuando el amor envuelve la voz de la locura.
Un suelo natal
cuyos tormentos no revelamos jamás,
sin embargo, los deseamos.
Acudimos,
tan pronto llama su voz
pues no cuestionamos al oído
por quién clama.
Un suelo natal
somos todos juntos,
también los jardines son
sitios del destierro.
Sentimos tanta nostalgia,
que hasta amamos sus ladrones,
los borrachos,
y el calor del verano en las celdas,
las putas, los conformistas
y refutadores,
a los espias y las cárceles.
Un suelo natal
no parcelable como un…

Elke Erb, alemán

El triunfar de la poeta



El triunfar
de lo que ha sido triunfante.
Del reino vegetal
desde la tierra hasta el aire.
Sabiduría.
Un espacio equilibrado,
tabla de mesa, pata de armario.
Marcos de ventana, peldaños, techumbre.
La flor, la fruta, el dispersar.
El marchitarse, la retirada,
suelo de humus: -lo siempre igual-
ola de mar,insuperable en discreción.
Mira así.
No saber así, con fundamento.
Tapete de agujas de pino.
Suyo.
Suyo y continuamente suyo.
El borde de la calle,
la senda aire y nieve.
Oscuro como nieve.
También estrellas sobre pinos.
había ahí caballos,
además bienaventurados:
-solamente-
había ahí.
A lo entonces pasado partieron,
dieron la vuelta
los Nuestros,
historias post-diluviales.

Abrazo-Valerio Magrelli- En Italiano

Tu duermes a mi lado
así que yo me inclino
y pegado a tu rostro prendo sueño
como hace la mecha
de otra mecha que le pasa el fuego.
Y los candiles están mientras la llama pasa
y el sueño sigue
Pero mientras sigue vibra la caldera
en la bodega.
Allá abajo se quema una materia fósil,
en ese fondo arde la prehistoria muerta,
turbas sumergidas, fermentadas,
se encienden en mi radiador.
Es una oscura aureola de petróleo
el cuarto es un nido recalentado
con depósitos orgánicos líquidos, pestilentes,
Y nosotros, pabilos, somos las dos lenguas
de esa única antorcha paleozoica